Desgraciadamente, nuestra ciudad -Avellaneda- ha vivido numerosas inundaciones. Un río llamado "Sarandi" atraviesa nuestra ciudad de Oeste a Este.
Las épocas de inundaciones siempre han sido muy dolorosas para nuestra ciudad, ya que además de traer un montón de consecuencias muy desagradables, nuestro sistema de alcantarillado revela toda su ineficacia: un olor nauseabundo invade nuestro entorno. Casi resulta imposible circular por las calles; los suelos se contaminan rápidamente. Todo el sector de la agricultura debe pasar por una dura prueba. Esta situación resulta dramática para los agricultores cuyos ingresos dependen del trabajo de la tierra.
