Nuestros padres y abuelos también disfrutaron mucho de este terreno... Pero en su época, la extensión del pantano era mucho más importante que la actual. Había más agua, muchas más especies animales y vegetales...
En los últimos decenios, nuestro pantano ha sido drenado, ya que en una parte de este terreno se instalaron los edificios del aeropuerto. El medio acuático quedó casi totalmente destruido.
Por suerte, en 1990, la municipalidad de la capital puso fin a esta destrucción cavando pozos para que el lago se fuese llenando progresivamente de agua; también se instaló una estación de observación de aves. Nosotros sabemos que deberán pasar muchos años para que nuestro pantano recupere su estado original, pero en primavera ya se pueden ver algunas plantas protegidas como la Centaura de Buda. Algunos pájaros anidan en los árboles e incluso hemos visto diferentes especies de ranas, culebras, zorros, liebres y corzos en el prado que rodea el pantano, en el bosque de sauces y de álamos.
Este ejemplo contribuye a la conservación de la diversidad de las especies y hace más agradable y más sano los alrededores de los edificios.