A finales de los años 60, personas agrupadas en el Club de Roma lanzaron un grito de alerta para que cada persona tomara conciencia de que algunas actividades económicas deterioraban peligrosamente el planeta.
En 1972, la cumbre de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente humano advirtió a los países del mundo entero sobre el agotamiento de los recursos naturales.
En 1987, la Sra. Gro Harlem Brundtland, Ministra noruega, constató que en 50 años el nivel de vida de una parte de la población mundial se había elevado de manera muy importante pero que, como contrapartida, los daños ecológicos eran innumerables (deforestación, contaminación, catástrofes industriales, degradación de los recursos hídricos, agotamiento de los recursos naturales, desertización...). Debían pues tomarse medidas urgentes y es así que la señora ministra mencionó por vez primera el término "desarrollo sostenible" explicando que los comportamientos debían cambiar. Se generó así una toma de conciencia sobre la necesidad de proteger a las generaciones futuras.
En 1992 se realizo en Río de Janeiro (Brasil) la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo conocida también como la Cumbre de la Tierra. Unas de las decisiones de la Cumbre de la Tierra: la Agenda 21, un programa común para la puesta en marcha del desarrollo sostenible en el siglo XXI, la Declaración de Río sobre el medio ambiente y el desarrollo, el Convenio
Marco de las Naciones Unidas sobre los cambios climáticos, el Convenio sobre la diversidad biológica, los acuerdos sobre la desertización y la pesca en alta mar.
2002, Cumbre mundial sobre el desarrollo sostenible de Johannesburgo (África del Sur) La cumbre mundial reunió a 22.000 participantes (100 dirigentes políticos, delegados de 193 países, representantes de las ONG y millares de periodistas).
Se logró un acuerdo relacionado con la voluntad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5,2% en el curso de los diez próximos años y de acercar a los gobiernos y a los habitantes para poner en marcha acciones comunes.