La historia es simple. Este pueblo no tenía electricidad. Las casas, no tenían luz. En cuanto la noche caía, las personas volvían a sus casas. Las mujeres pasaban su tiempo en cuclillas alrededor de una vela para preparar la comida o para supervisar los deberes de sus niños.
Una bombilla para vivir mejor
En un pueblo de Malí, la instalación de una simple y única bombilla cambió la vida de sus habitantes.
Un hermoso proyecto
Un hermoso proyecto se convirtió en realidad. Se instaló en el pueblo, más concretamente en el patio de la escuela del pueblo, un poste equipado de un panel fotovoltaico.
De esta manera, los niños pudieron hacer sus deberes en la escuela sin dañarse los ojos, los cursos vespertinos permitieron ayudar a los niños dedicados en el día a los trabajos agrícolas o domésticos y los adultos pudieron celebrar reuniones bajo la luz.
¡He ahí cómo una pequeña bombilla ha cambiado la vida de los habitantes de un pueblo y ha aportado un inmenso progreso a la vida de la comunidad!
La energía fotovoltaica
Utilizada al origen para los satélites, la energía fotovoltaica encuentra hoy numerosas aplicaciones: calculadoras, parquímetros, balizas en el mar, repetidores de telecomunicación y también la electrificación de viviendas o pueblos aislados.